12 de abril de 2018

NUESTROS ACOMPAÑANTES NOCTURNOS


Por Juan Carlos Pérez Vertti Rojas.

 

           
Al caer la noche y bajo la protección de las sombras, emergen de sitios oscuros y comienzan a deambular por toda la casa; también nos los topamos en las oficinas, en las fábricas o hasta en la calle. Para algunos son motivo de espanto, para otros de sorpresa cuando se tiene un contacto visual con ellos. A veces sólo los escuchamos entre sueños, arrastrando cosas de aquí para allá, manifestando que por ahí se encuentran, aunque no los podamos contactar. Con fastidio o temor encendemos la luz y desaparecen, cesan los ruidos y todo parece estar en calma.

            Su rostro peludo, sus enormes orejas y sus fuertes incisivos son su tarjeta de presentación. Incómodos inquilinos, se instalan a la menor oportunidad y deshacerse de ellos es prácticamente imposible. Los ratones son un grupo de mamíferos pertenecientes al orden de los roedores por su incesante hábito de mordisquear, en donde también encontramos a parientes de ellos como castores, ardillas, capibaras, conejillos de indias, hámsters, chinchillas, agutíes, marmotas, y las bien conocidas ratas.

 

UNA GRAN FAMILIA

            Los roedores son el orden con mas especies dentro del grupo de los mamíferos con cerca de 2000 de ellas. Los podemos encontrar en cualquier ambiente terrestre y de agua dulce. Gracias a los hombres encontramos roedores por todo el mundo, ya que fuimos los humanos, sin ninguna intención, quienes los llevamos a sitios como Nueva Zelanda en donde no se encontraban de forma natural.

            Los ratones son seres muy prolíficos. El ratón casero se aparea cada 10 o 17 semanas durante todo el año y son capaces de dejar hasta 10 crías en cada camada. A ese ritmo una sola pareja de ratones es capaz de llenar con 50 ratoncitos nuestro hogar, sin contar que estos madurarán en pocos meses y serán capaces de dejar descendientes también.

 

MAS INDISCRECIONES

            Los ratones miden pocos centímetros, los más grandes llegan a los 17 centímetros incluyendo la cola que es casi la mitad de la longitud total. Su pelaje grisáceo en la parte superior y algunas veces salpicado de negro le permite pasar inadvertido en los rincones con penumbra. Sus patas rosadas presentan uñas fuertes lo que les ayuda a trepar con facilidad, lo mismo que su cola que es capaz de trenzarse en los objetos para ayudarle a sostenerse. Sus grandes ojos oscuros les permiten ver fácilmente en la oscuridad, por lo que las oquedades de la casa son buenos refugios para ellos. Es interesante saber que sus dientes incisivos les crecen constantemente, por lo que tienen que desgastarlos mordiendo objetos duros, así los mantienen cortos y afilados. De esta manera no sólo los emplean para conseguir el alimento, sino también para construir sus madrigueras, aún en las paredes más duras.

 

LA CURIOSIDAD QUE MATO AL GATO

            Se han creado muchos mitos alrededor de los ratones, algunos con razón justificada, otros basados en la ignorancia. Por ejemplo, se dice que los ratones al envejecer se transforman en murciélagos, lo cual es totalmente falso, ya que ambos tipos de mamíferos pertenecen a distintos grupos. También se dice que los enemigos naturales de los ratones son los gatos, en este caso se debe señalar que el instinto cazador y la curiosidad del gato ante los movimientos del ratón lo atraen. En ocasiones los gatos sólo se prueban sus habilidades cazadoras y atrapan los ratones no siempre para comerlos, sino para jugar con ellos un rato, lo que acaba por matar al ratón (tal vez por un ataque cardiaco). Para finalizar se señala que los elefantes les temen a los ratones, este mito se basa en el hecho de que el elefante es un animal que se pone nervioso al no distinguir fácilmente que es lo que se mueve alrededor de él, pero no precisamente por temor.

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