Por Juan Carlos Pérez Vertti Rojas.
Al
caer la noche y bajo la protección de las sombras, emergen de sitios oscuros y
comienzan a deambular por toda la casa; también nos los topamos en las
oficinas, en las fábricas o hasta en la calle. Para algunos son motivo de
espanto, para otros de sorpresa cuando se tiene un contacto visual con ellos. A
veces sólo los escuchamos entre sueños, arrastrando cosas de aquí para allá,
manifestando que por ahí se encuentran, aunque no los podamos contactar. Con
fastidio o temor encendemos la luz y desaparecen, cesan los ruidos y todo
parece estar en calma.
Su
rostro peludo, sus enormes orejas y sus fuertes incisivos son su tarjeta de
presentación. Incómodos inquilinos, se instalan a la menor oportunidad y
deshacerse de ellos es prácticamente imposible. Los ratones son un grupo de
mamíferos pertenecientes al orden de los roedores por su incesante hábito de
mordisquear, en donde también encontramos a parientes de ellos como castores,
ardillas, capibaras, conejillos de indias, hámsters, chinchillas, agutíes,
marmotas, y las bien conocidas ratas.
UNA GRAN FAMILIA
Los
roedores son el orden con mas especies dentro del grupo de los mamíferos con
cerca de 2000 de ellas. Los podemos encontrar en cualquier ambiente terrestre y
de agua dulce. Gracias a los hombres encontramos roedores por todo el mundo, ya
que fuimos los humanos, sin ninguna intención, quienes los llevamos a sitios
como Nueva Zelanda en donde no se encontraban de forma natural.
Los
ratones son seres muy prolíficos. El ratón casero se aparea cada 10 o 17
semanas durante todo el año y son capaces de dejar hasta 10 crías en cada
camada. A ese ritmo una sola pareja de ratones es capaz de llenar con 50
ratoncitos nuestro hogar, sin contar que estos madurarán en pocos meses y serán
capaces de dejar descendientes también.
MAS INDISCRECIONES
Los
ratones miden pocos centímetros, los más grandes llegan a los 17 centímetros
incluyendo la cola que es casi la mitad de la longitud total. Su pelaje
grisáceo en la parte superior y algunas veces salpicado de negro le permite
pasar inadvertido en los rincones con penumbra. Sus patas rosadas presentan
uñas fuertes lo que les ayuda a trepar con facilidad, lo mismo que su cola que
es capaz de trenzarse en los objetos para ayudarle a sostenerse. Sus grandes
ojos oscuros les permiten ver fácilmente en la oscuridad, por lo que las oquedades
de la casa son buenos refugios para ellos. Es interesante saber que sus dientes
incisivos les crecen constantemente, por lo que tienen que desgastarlos
mordiendo objetos duros, así los mantienen cortos y afilados. De esta manera no
sólo los emplean para conseguir el alimento, sino también para construir sus
madrigueras, aún en las paredes más duras.
LA CURIOSIDAD QUE MATO AL
GATO
Se
han creado muchos mitos alrededor de los ratones, algunos con razón
justificada, otros basados en la ignorancia. Por ejemplo, se dice que los
ratones al envejecer se transforman en murciélagos, lo cual es totalmente
falso, ya que ambos tipos de mamíferos pertenecen a distintos grupos. También
se dice que los enemigos naturales de los ratones son los gatos, en este caso
se debe señalar que el instinto cazador y la curiosidad del gato ante los
movimientos del ratón lo atraen. En ocasiones los gatos sólo se prueban sus
habilidades cazadoras y atrapan los ratones no siempre para comerlos, sino para
jugar con ellos un rato, lo que acaba por matar al ratón (tal vez por un ataque
cardiaco). Para finalizar se señala que los elefantes les temen a los ratones,
este mito se basa en el hecho de que el elefante es un animal que se pone
nervioso al no distinguir fácilmente que es lo que se mueve alrededor de él,
pero no precisamente por temor.



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