7 de noviembre de 2010

“Salvemos a las mujeres”

Para ir despidiendo el ciclo ahí les va un poco de humor negro...

Como buen biólogo, de la hembra de la especie humana, tengo apenas un ejemplar en casa, que mantengo con mucho celo y dedicación.
Por lo tanto, por una cuestión de auto-supervivencia, lanzo la campaña “Salvemos a las mujeres”.
Tomen de acá mis pocos conocimientos sobre la fisiología de la feminidad, con el fin de que preservemos los raros y preciosos ejemplares que todavía quedan:

1. Hábitat:
La mujer no puede vivir en cautiverio. Si está enjaulada, huirá o morirá por dentro. No hay cadenas que las ate y las que se someten a la jaula pierden su DNA. Ustedes jamás tendrán la posesión sobre ninguna mujer; lo que las va a atar a ustedes es una línea frágil que necesita ser reforzada diariamente.

POR LO QUE D I A R I A M E N T E  HAGAN LO SIGUIENTE...

2. Alimentación correcta:
Nadie vive de la brisa. La mujer vive de cariño. Dénle en abundancia. Es cosa de hombre, y si ella no lo recibe de ustedes, seguro lo buscará en otro (¿O no Larissa?).
Así que a llenarlas de besos matinales y un “yo te amo” al desayuno las mantienen bellas y perfumadas durante todo el día. Un abrazo diario es como el agua para los helechos. No la dejes deshidratarse. Por lo menos una vez al mes es necesario, si no obligatorio, servirle un platillo especial o darle un bonito regalo como buen reforzamiento.

3. Flores:
También hacen parte del menú. Mujer que no recibe flores se marchita rápidamente y adquiere rasgos masculinos como la brusquedad y el trato áspero. Lo cual no es recomendable experimentar

4. Respete la naturaleza:
¿Si como hombre, no soportas la TPM (tensión pre-menstrual)? Cásate con otro hombre. Las mujeres menstrúan, lloran por cualquier cosa, les gusta hablar de cómo les fue en el día, de discutir sobre la relación. Si quieres vivir con una mujer, prepárate para eso.

5. No restrinjas su vanidad:
Es propio de la mujer hidratar las mechas, pintarse las uñas, echarse labial, estar todo un día en el salón de belleza, coleccionar aretes, comprarse muchos zapatos, pasar horas escogiendo ropas en un centro comercial. Comprende todo esto y apóyala, dale tarjetas de crédito y suficientes billetes en la cartera.

6. El cerebro femenino no es un mito:
Por inseguridad, la mayoría de los hombres prefiere no creer en la existencia del cerebro femenino. Por ello, buscan aquellas que fingen no tenerlo (aunque algunas realmente lo jubilaron, son muy pocas).
Entonces, aguanta: mujer sin cerebro no es mujer, sino un simple objeto decorativo.
Si ya estás cansado de coleccionar estatuillas, intenta relacionarte con una mujer de a deveras, con todo y sus maravillosos e independientes pensamientos.
Algunas le mostrarán que tienen más materia gris que tú mismo.
No les huyas, aprende con ellas y crece. Y no te preocupes; al contrario de lo que ocurre con los hombres, la inteligencia no funciona como repelente para las mujeres.
7. No hagas sombra sobre ella...

Si en verdad quieres ser un gran hombre, ten una mujer a tu lado, nunca atrás. De esa forma, cuando ella brille, tú te broncearás. Sin embargo, si ella está atrás, cuando menos lo esperes te llevarás una patada en el trasero.

8. Acéptalo:
Las mujeres también tienen luz propia y no dependen de nosotros para brillar. El hombre sabio alimenta los potenciales de su compañera y los utiliza para motivar los propios. Él sabe que, preservando y cultivando la mujer, él estará salvándose a sí mismo.

Mi amigo, si tal vez piensas que la mujer es demasiado costosa, vuélvete GAY.

Recuerda que: ¡Sólo tenemos mujer quienes podemos cumplir todo lo anterior!


Así que valóralas, atesóralas y disfrútalas... sin pedirles nada a cambio.